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Entre Comillas - Cultura y Covid19 - Industrias Creativas - Nuevos retos blog

INFORME DE LA ACTIVIDAD “Cultura Y Covid19 – Industrias Creativas ¿Nuevos Retos?»

Para descargar el Informe en PDF

Creative Commons (CC)

Culturia Innovación Social, en el marco de su línea de trabajo de investigación y dinamización social, realizó, el viernes 8 de mayo de 2020, el encuentro participativo online sobre los retos a los que se enfrentará el sector que lleva la innovación y la creatividad en su ADN. La sesión, que se desarrolló a través de la plataforma Zoom, a lo largo de una hora y 30 minutos, culminó con la construcción de conocimientos de manera colaborativa con los participantes interesados.

La actividad forma parte de la adaptación online de nuestro formato “Entre Comillas”, una dinámica que parte de la premisa de acercar y abrir un canal de participación social, que permita poner en palabras nuestras inquietudes y pensamientos, promoviendo la creación y difusión colectiva de conocimiento, a través de un diálogo lúdico y respetuoso entre entendidos de la temática a desarrollar y la sociedad.

Vídeo de la actividad

Culturia | Innovación Social – Canal YouTube

“Dos meses de confinamiento ya han dejado huella en el sector”

Las industrias creativas eran una de las más dinámicas de toda la economía española. Con un crecimiento por encima de la media nacional, para el 2019, el número de empresas que conformaban al sector alcanzaba la cifra de 120.000, produciendo 700.000 empleos. Sin embargo, este tejido industrial estaba conformado en un 99,3% por entidades con menos de 50 empleados, una clara señal de su fragilidad.

Para aproximarnos a la dimensión de la crisis vamos a usar como ejemplo a la que quizás sea una de las áreas más afectadas: la moda. Este sector había tenido en febrero de 2020 su mejor mes de ventas de los últimos cuatro años.

Aquí la pandemia comenzó a impactar a raíz de la ruptura de la cadena de suministro, ya que el 23 y 11% de los insumos usados provenían de China e Italia, dos de los primeros países en cerrar fronteras por el virus. La situación se agravó con el cierre de operaciones por razones de salud pública a raíz del decreto de alarma.

Dos meses de confinamiento ya han dejado su huella en el sector. Se estima que habrá una caída de un 40% en sus ingresos anuales, que posiblemente desaparezca el 25% del tejido productivo y que hasta 65000 empleos se destruyan en los próximos meses. Este panorama nada alentador podría replicarse en otras áreas creativas.

Pero mientras la parálisis y la crisis avanzaban, durante el confinamiento también hemos observado iniciativas colaborativas, creativas y, que, sobre todo, visibilizan nuevos recursos, modelos y formas de producción. Por ejemplo, el fenómeno maker ha vivido un boom, y con él, el uso de impresoras 3D, las redes de trabajo abiertas, el uso de los recursos propios, el diseño aplicado a material sanitario, entre otros.

Ante la incapacidad productiva nacional (fruto en buena medida de la deslocalización), las iniciativas de los creadores de ACME, de diversos clusters o del colectivo de 11000 voluntarios de Coronavirus Makers ha ayudado a paliar un poco la carencia de insumos sanitarios, con la realización de 410.000 viseras, 200.000 mascarillas, 20.000 batas y 400 respiradores.

Aunque su escala es pequeña, lo observado es referencia de lo que el talento humano, las tecnologías y la revalorización de lo propio pueden llegar a hacer.

Las industrias creativas deberían tener en su ADN la capacidad de innovar y de afrontar los retos. Así que nos toca pensar mucho, buscar soluciones y evitar que las amenazas de la crisis se conviertan en realidades.

“Es un momento para utilizar la creatividad en todo”

Nos encontramos ante una encrucijada. Debemos escoger un camino y ojalá sea el de poner al ser humano en el centro de los procesos de creación y consumo. Este período puede ser análogo al Renacimiento, en el que -además de tener como elemento contextual también la superación de una pandemia- también se comenzaron a cuestionar muchos elementos esenciales de nuestra forma de vivir como sociedad.

Es un momento para utilizar la creatividad en todos los momentos del desarrollo de una actividad económica. En este sentido, algunas sugerencias pueden ser diversificar la cartera, buscando no enfocarse en una sola línea de negocio; realizar una reestructuración de costes, tratando de quedar con un mínimo de costes fijos; estudiar nuevos canales de distribución, eliminando intermediarios y acercándonos lo más posible al consumidor y; generar sinergias, para un máximo aprovechamiento de oportunidades, habilidades y recursos.

Sobre esto último, vale la pena destacar que el sector de las industrias creativas está altamente atomizado. Es recomendable la búsqueda de asociación para fortalecer. La creación de clusters regionales puede ser una alternativa en estos momentos. Eso hace que un mismo elemento de producción pueda ser utilizado y prorrateado por los creadores. Igualmente, hay que estudiar nuevas oportunidades de negocio. Es un momento para replantearse el cómo estamos haciendo las cosas.

En cuanto a la sociedad, es importante el valor de la educación. Es algo que debemos hacer desde ahora, para tratar de garantizar que las nuevas generaciones asuman nuevos patrones de consumo y producción, más respetuosos con el entorno.

“Nuestros modelos de producción y de consumo tienen serias fallas”

Esa crisis nos ha mostrado que, en general, nuestros modelos de producción y de consumo estaban teniendo serias fallas. En el primer caso, los cierres de fronteras (en particular con China) han afectado los suministros y las cadenas de producción. La deslocalización de los procesos de manufactura ha llevado a una generar una situación de vulnerabilidad para toda la industria, la cual se ve incapacitada para continuar con sus tareas, debido a que no logra importar insumos o realizar procesos, por depender casi exclusivamente de proveedores externos.

Esta práctica, que buscaba abaratar costes, no sólo ha quedado en entredicho en esta ocasión, sino que tiene un siempre cuestionable trasfondo social, ya que estos menores costos generalmente se deben al uso intensivo de una mano de obra en condiciones que serían inaceptables en España.

En el consumo también pasa algo similar. La tendencia que se ha impuesto es la de la acumulación de objetos. La compra de muchas piezas de calidad media o baja se ha vuelto sinónimo de lujo. En esta dinámica, en la que el precio es el principal factor para la escogencia de productos, ha terminado por afectar negativamente a los productores locales, en particular a aquellos cuyos procesos son más artesanales.

El consumidor, además debe analizar que, a largo plazo, esos gastos en bienes o servicios de menor calidad terminan siendo poco beneficiosos, pues generalmente implican un costo mayor al de piezas con mejor realización.

Estos patrones deberían ser revisados, a fin de favorecer la adquisición de productos con una duración más prolongada y también, con mayor peso de producción nacional. Esta práctica, seguramente, ayudaría a los creadores locales y generaría mayor sostenibilidad y empleo. El lujo debería entenderse entonces como tener menos cosas, pero de mayor calidad y si son, de origen próximo, mejor.

«Si hay una necesidad de replantear las cosas, de darles nuevos enfoques, entonces hay que asumirlo y hacerlo»

Nuestro sector tiene claro la necesidad de la tecnología como aliada, conocemos el mundo del diseño,  sus metodologías y valores. La tecnología también necesita de esto, de los procesos y la creatividad del diseño para acercarse a la sociedad de un forma ética y adecuada a sus necesidades.

El diseño es una disciplina transversal y debe integrar en el proceso de cualquier proyecto desde el inicio para dejar de ser una solución final, de esta forma la tecnología podrá estar al servicio de las necesidades de la sociedad.

El diseño y las tecnologías no se oponen a la tradición o a lo artesanal. Más bien se complementan y deberían dialogar para potenciar sus campos de acción. Particularmente interesante es realizar encuentros entre este sector artesanal y jóvenes diseñadores, pues enriquecen sus visiones y propuestas y posiblemente, se generen espacios de colaboración profundamente interesantes.

Esto se enmarca en esta idea de incrementar la colaboración entre las partes y en rescatar la importancia de la proximidad y de aquello que identifica y dar valor a un territorio.

Por otro lado, es muy posible que tengamos que replantearnos nuestros modelos de negocio. En esta coyuntura el ejercicio proyectual ofrece la oportunidad de liberar la creatividad e imaginar escenarios futuros, cómo por ejemplo pensar en cómo cambian las relaciones en el ámbito doméstico y sus roles y fuera de éste en un futuro inmediato, un plazo de un año y de cinco años.

Si este ejercicio nos lleva a la necesidad de replantear las cosas, de darles nuevos enfoques, entonces hay que asumirlo y hacerlo. Este análisis se torna adecuado para la coyuntura actual de incertidumbre y nos permite dar respuestas creativas a las necesidades de las personas.

«El Estado debe formar, orientar y articular sectores para potenciarlos » 

Lo que importa en economía creativa no es sólo la generación de empleo sino también favorecer a la inclusión social, el desarrollo humano y mejorar la calidad de vida. Es un sector profundamente centrado en la persona. La sociedad debe valorarlo así y las autoridades, también.

Para nuestra generación esta situación es absolutamente desconocida. Resultaría valioso contar con un entorno permita a empresas y autónomos sobrevivir la crisis. Esto implica que tanto el sector privado como el público puedan generar estrategias para apoyar a las entidades más vulnerables.

En el contexto español, el Estado fortalece su rol aplicando respuestas para el desarrollo a través de la formación para emprendedores, la ayuda en la formulación de sus estrategias, creación de sectores, generar vínculos, alianzas entre emprendedores en el propio territorio y entre países para ofrecer el servicio o producto y ampliar el alcance.

El Estado debiera revisar y diagnosticar brechas, implementando políticas, planes y programas que permitan resolver problemas de las industrias creativas, es importante en esta instancia mejorar el relato y la relación con la energía y creatividad local. Aquí la educación y la formación son vitales, con miras a incrementar los niveles de profesionalización de sus integrantes.

El rol del Estado también implica el marco legal, factor crucial en la situación actual. Debe colaborar para ayudar a superar la precariedad en la que buena parte del sistema creativo se mueve. Se hace necesaria la declaración de los bienes y servicios creativos en categoría de primera necesidad para que la industrial creativa y cultural sea un motor de desarrollo económico y social.

“Una coyuntura muy compleja, que nos exigirá grandes transformaciones”

Estamos ante una crisis de dimensiones descomunales y prácticamente, sistémica. El sector de las industrias creativas deberá apelar, como siempre, a su principal recurso: la capacidad intelectual de generar bienes y servicios novedosos. Esto no sólo aplica en su dimensión como productos, sino también en las formas de desarrollarlo y distribuirlos. Estamos en una coyuntura muy compleja, que nos exigirá grandes transformaciones y la aplicación de nuevos enfoques y sinergias; pero también nos encontramos ante un buen número de nuevas oportunidades y de posibilidades de revisar nuestras maneras de concebirnos como sociedad. Estar atentos a las tendencias y procurar, el aprovechamiento de su lado más sostenible y de proximidad, será importante para poder sortear las amenazas económicas y sociales que se han propagado globalmente a raíz de la pandemia.


Ficha de la Actividad

Encuentro Participativo
“CULTURA Y COVID19 – INDUSTRIAS CREATIVAS ¿NUEVOS RETOS?”
Fecha: 8 de mayo 2020
Hora: 18:00 – 19:30 pm
Vía: Zoom App
Ponentes Invitados: Belén Elisa Díaz, Modesto Lomba, Raffaella Perrone y Leonardo Ordoñez | Moderador Invitado: Ramon Colom
Participantes registrados: 125

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